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15.810 Introducción al Marketing

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Conflicto de canal en Internet

1 Resumen

Los proyectos finales presentados por los grupos que realizaron el curso en los semestres de primavera y otoño de 2000 investigaban los problemas a los que se han enfrentado las empresas al introducir un canal de distribución por Internet. Se adjunta una descripción completa de las instrucciones del proyecto a modo de apéndice. Los trabajos detectaban tres clases de problemas:

Internet supone una amenaza para la relación a través del canal existente

Internet compite con los canales de distribución existentes, amenazando así los ingresos que se obtienen a través de ellos y en algunos casos la subsistencia a largo plazo de dichos canales tradicionales.

Internet produce problemas de coordinación

La introducción de un canal adicional aumenta la necesidad de comunicación debido al mayor número de personas responsables de adoptar las decisiones y a la mayor dispersión de la información.

Internet destruye los criterios de segmentación tradicionales

Las empresas usan múltiples canales de distribución para dirigirse a distintos segmentos con ofertas de marketing distintas. No obstante, la ventaja de dirigirse a los clientes a través de diferentes canales disminuye si éstos tienen acceso a ambos.

A continuación resumo las soluciones aplicadas para hacer frente a estos problemas. Dado que la validez de las mismas depende de las circunstancias del mercado y de la empresa, también incluyo una serie de preguntas para determinar cuándo es apropiada una solución. Observen que pocos de los problemas y soluciones son específicos de Internet.

2 Internet supone una amenaza para la relación a través del canal existente

Quienes participan en los canales tradicionales a menudo perciben la introducción de un canal de Internet como fuente de competencia. Esto da lugar a dos quejas muy relacionadas entre sí. La primera se centra en el rendimiento que el canal tradicional obtiene por las inversiones históricas de una empresa. La segunda se centra en los ingresos que obtiene por sus inversiones más recientes en promoción y servicios.

2.1 Amenaza al rendimiento de las inversiones históricas

Muchos de los participantes en un canal de distribución hacían notar que, después de haber contribuido al desarrollo de la marca del fabricante, esperaban participar en los beneficios derivados del mismo. La introducción de un canal de Internet trastocaba esta asociación y les impedía obtener rendimientos de sus inversiones históricas.

Este problema quedaba perfectamente ilustrado en una entrevista con Allstate Corporation. Se trata de una de las compañías de seguros más grandes de EEUU, con más de 15.600 agentes que dan servicios a más de 14 millones de hogares. Allstate ha tardado en aplicar planes para vender sus productos de seguros en la red precisamente porque le preocupaba la reacción de sus agentes. Un Vicepresidente Senior de la empresa afirmó que "los agentes de Allstate han construido una imagen de marca fabulosa durante los últimos 50 años, y probablemente se hubieran mostrado recelosos si los hubiéramos pasado por alto para acudir directamente a los clientes". La interacción entre los clientes y la compañía se ha producido fundamentalmente a través de los agentes. Dada la dificultad de que los clientes sepan si una compañía de seguros dispone de las reservas adecuadas de capital, el esfuerzo histórico de los agentes de Allstate en las relaciones con la comunidad ha contribuido de manera crucial al fortalecimiento de la marca. La compañía temía que la venta de seguros por Internet perjudicara a este enfoque basado en las relaciones. Si entre los agentes surge el descontento por la evolución de los canales de distribución de Allstate, éstos podrían poner en peligro la calidad de la marca.

Los miembros de los canales se sienten especialmente amenazados cuando Internet presenta ventajas frente a los métodos de distribución tradicionales. Por ejemplo, Internet puede resultar un medio eficiente para proporcionar información al cliente, lo cual vuelve innecesaria la interacción personal con él. Esto reduce el valor de las relaciones con los clientes desarrolladas por agentes de viajes o inmobiliarios, de inversiones o de seguros. La fuerza y exclusividad de dichas relaciones les han permitido en el pasado recibir parte de los beneficios que generaban las transacciones en las que mediaban. Aunque es posible que la relación con los clientes se mantenga, su importancia disminuye si éstos pueden acceder a la información y realizar sus transacciones por Internet. Por ejemplo, si bien es cierto que siempre fue posible reservar billetes de avión llamando por teléfono directamente a las compañías aéreas, sólo las agencias de viajes ofrecían una forma cómoda de comparar tarifas. Hoy en día, las agencias por Internet como Expedia.com proporcionan un acceso fácil a dicha información, e incluso las líneas aéreas ponen a disposición del público los datos sobre sus tarifas competitivas. Como consecuencia de ello, nueve millones de hogares reservaron viajes a través de Internet en 2000, según los informes.

El rendimiento de las inversiones históricas también se ve amenazado por el alcance geográfico ilimitado de Internet, que permite vencer exclusividades geográficas locales que han dado lugar a monopolios regionales a través de los canales tradicionales. Esto ha afectado en particular a la venta de automóviles. La tradicional dispersión geográfica de los concesionarios y los costes comparativamente altos de desplazamiento de los clientes limitaban el número de concesionarios que visitaba cada uno de ellos. Ahora, estos monopolios tradicionales se ven amenazados por concesionarios como Thom Toyota, en la carretera 1 de Norwood, Massachusetts. Los productos más vendidos por Internet generan casi el 12% del considerable volumen de negocios de Thom. El cliente medio se ha desplazado desde una distancia de 45 millas, lo cual supone un radio mucho mayor que el de los clientes que compran a través del canal tradicional. La pérdida de la exclusividad geográfica también supone un problema para Avon. Esta empresa es famosa por apoyarse en las ventas directas de las "distribuidoras Avon", un canal que ha estado operativo desde hace más de 115 años. Las vendedoras cierran las ventas y luego distribuyen los productos a los clientes. En un esfuerzo por llegar a más consumidores y por acelerar el crecimiento, Avon empezó a vender sus productos en Internet en 1997. Como consecuencia de ello, la localización ya no es una garantía de exclusividad para las distribuidoras Avon.

2.2 Amenaza al rendimiento de las inversiones actuales

La segunda queja importante de los integrantes del canal tradicional se centra en el rendimiento de las inversiones más inmediatas en promoción y servicios. Varios encargados citaron ejemplos de clientes a los que habían asesorado y proporcionado servicios previos a la venta, y que se marcharon de la tienda para comprar a un precio más bajo en Internet. Almacenes París, una de las principales empresas de grandes almacenes de Chile, ilustra el problema. La empresa lanzó su iniciativa en línea Almacenesparis.com en septiembre de 1999, y ha tenido un éxito considerable. Los precios a través de la red son entre un 7 y un 9% más baratos que en los comercios físicos. Por lo tanto, muchas personas van a las tiendas a ver los productos y a pedir ayuda a los vendedores, y luego compran los productos en Almacenesparis.com. No es de extrañar, pues, que esto suponga una fuente de conflictos con el personal de ventas, que recibe comisiones por su trabajo. Otro ejemplo es el de Staples, el gigante proveedor de material de oficina. Staples ha instalado puestos de Internet en tiendas al por menor para dar acceso a Staples.com a los consumidores. Los gerentes de las tiendas piensan que Staples se aprovecha de ellos porque los ingresos se asignan únicamente a la sección de Internet.

Para que aparezcan conflictos entre el canal tradicional y el de Internet no es necesario que éstos compitan realmente. Surgen incluso en mercados donde ambos canales sirven a segmentos diferentes o donde no se realizan verdaderas transacciones por Internet. La posición competitiva del canal tradicional puede verse deteriorada simplemente por la eficiencia con que Internet informa a los clientes sobre precios competitivos y sobre la disponibilidad de minoristas alternativos. Un ejemplo es el de la industria automovilística. Los fabricantes de automóviles han desarrollado sofisticados sitios de Internet para proporcionar a sus clientes información sobre sus productos y sus precios y las direcciones de los concesionarios autorizados. Aunque los clientes no pueden comprar directamente en el sitio de Internet de los fabricantes, a los concesionarios nunca les ha gustado la disponibilidad de información acerca de modelos, opciones y precios en la red. Algunos de ellos afirman que pueden obtener mayores márgenes de los consumidores que carecen de información sobre los concesionarios competidores y sobre opciones alternativas en cuanto al producto.

2.3 Consecuencias negativas

Quizá una de las respuestas más drásticas del canal tradicional sea la de amenazar con no distribuir aquellos productos que estén también disponibles por Internet. El grupo Ryobi, que fabrica herramientas eléctricas para bricolaje y artesanía, fue uno de los que recibieron una carta de "advertencia" de Home Depot, que vende gran cantidad de sus productos. En la carta, Home Depot advertía de que si Ryobi establecía precios más bajos que los suyos a través de un canal de Internet, podrían eliminar a Ryobi de su lista de proveedores. Un caso similar es el de Warner Bros. Records, que, según informa un Vicepresidente de ventas, fue amenazada por uno de los principales distribuidores de CDs, Tower Records, con dejar de llevar los productos de los sellos que estaban vendiendo directamente a los consumidores a través de la red. Otros distribuidores han exigido pagos mayores por promocionar álbumes de sellos que llevaban a cabo esta práctica.

Otra posible reacción del canal tradicional es ocultar información acerca de las preferencias de los consumidores, de sus identidades y los niveles de inventario. El acceso a esta información es importante para las empresas, si quieren optimizar las decisiones de producción y marketing y coordinar las actividades de los diversos canales. La incursión de Kodak en el campo de la imagen digital ilustra este problema. Además de proporcionar a los comercios herramientas para procesar imágenes digitales, Kodak ofrece servicios similares directamente a los consumidores. Éstos van desde puestos Picture Maker para editar imágenes digitalmente y realizar copias y ampliaciones (19.000 en todo el mundo), pasando por sistemas Digital Lab para escanear e imprimir, hasta Print@Kodak para subir, almacenar y compartir imágenes a través de Internet. La doble actuación de Kodak como proveedor de minoristas y vendedor directo a los clientes finales hace que los primeros se resistan a compartir los datos sobre el comportamiento y las preferencias de los consumidores que se pueden obtener al procesar las imágenes digitales. Actualmente los minoristas están reclamando la titularidad de dicha información, pues temen que si Kodak la utiliza pueda prescindir de ellos y dirigirse directamente a los consumidores. Esto no sólo daña la capacidad de Kodak para realizar ventas cruzadas, sino que también produce ineficiencias en los canales por la falta de optimización de las políticas de marketing y de producto.

El canal tradicional puede responder también reduciendo los esfuerzos de promoción de los productos disponibles a través de Internet. Si los sistemas de compensación sólo tienen en cuenta el rendimiento de un único canal, los miembros de los distintos canales tienden a centrarse en las actividades que benefician sólo al suyo, a menudo en detrimento de los demás. El canal tradicional puede negarse a contestar las preguntas de los clientes en relación con las operaciones en Internet, o a aceptar devoluciones de productos o reclamaciones de garantía. Sus integrantes argumentan que realizar estos servicios supone un trabajo adicional que no aumenta sus compensaciones. West Group es el departamento de publicaciones jurídicas de Thomson Corporation. Posee un equipo de venta directa que depende únicamente de ella, y que vende material jurídico en forma de suscripciones que se renuevan automáticamente, con lo cual una sola venta produce beneficios durante un periodo de tiempo bastante largo. La nueva tienda a través de Internet (Westgroup.com) es responsable de una parte aún pequeña, pero en aumento, de las nuevas ventas. A medida que Internet crecía, el conflicto entre este medio y los representantes de venta directa se ha hecho más patente. El "incidente de la pegatina" se ha convertido en un símbolo del problema. Un consultor ajeno a la empresa, que viajaba con un representante de West Group, lo relata así: al darle la información adicional a sus clientes, el representante colocó una pegatina con sus datos de contacto directamente sobre la dirección de la página web de West Group, diciéndoles: "no les recomiendo utilizar Internet y les diré por qué. Primero, porque si me llaman, me aseguraré de que no haya ningún error en su pedido. Y segundo, porque ustedes saben que necesito las comisiones para ganarme el pan."

Otros minoristas y distribuidores tradicionales han hecho frente a la amenaza de la competencia que supone Internet desarrollando sus propios canales a través de la red. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, Tower Records, Macy's y CompUSA. Irónicamente, muchas de estas empresas se encuentran con que tienen que resolver conflictos de canal surgidos dentro de sí mismas. Los empleados del canal tradicional suelen expresar las mismas preocupaciones que los integrantes externos del mismo. Temen que el valor de su relación con los clientes se vea reducido y les preocupa no ser recompensados por esfuerzos que aumentan las ventas por Internet. Sus reacciones son similares: se niegan a promocionar los productos que se venden por Internet y, a la hora de prestar servicios posventa, dan prioridad a los clientes que han realizado su compra a través del canal tradicional.

Varias empresas han sufrido la dimisión de algunos de sus mejores empleados. Es el caso de BBO, una empresa de servicios financieros con sede en Venezuela, que lleva a cabo actividades en los campos de la gestión de activos, el corretaje de bolsa, las finanzas de proyectos y empresas y los instrumentos derivados en la región andina. A mediados de 1999, BBO empezó a ofrecer servicios comerciales para productos de renta fija a través de Internet. El proceso es el siguiente: cuando llega una orden, el jefe de puesto asigna la operación a un agente, según el nivel de actividad que tenga el puesto en ese momento. Como el hecho de que la realice un agente u otro añade poco valor a la transacción, sus comisiones por este tipo de operaciones son sensiblemente menores que las que perciben por las operaciones normales. A consecuencia de un aumento del gasto en la promoción del canal de Internet, dos de los agentes más importantes dimitieron, obviamente porque temían que sus clientes se cambiaran a este canal, privándolos así de sus comisiones.

2.4 Cuestiones de fondo

El deterioro de las inversiones históricas se puede caracterizar como un problema de bloqueo. Estas inversiones se realizaron sin prever que Internet cambiaría la relación de dependencia entre las partes. Algunos fabricantes se ven ahora con capacidad para adoptar opciones de distribución alternativas, sin compensar por sus inversiones a los miembros que le siguen en el canal de distribución. Si Internet supone una alternativa de distribución eficaz, los minoristas tradicionales pueden hacer poco para preservar la relación existente. Es poco probable que las amenazas de ruptura surtan efecto, puesto que existen otros canales de distribución disponibles.

Siempre y cuando las inversiones no estén específicamente vinculadas a la relación con la empresa, las inversiones históricas pueden conservar su valor en otro lugar. Por ejemplo, la relación entre el cliente y un agente de inversiones puede no estar ligada a la empresa de corretaje para la que éste trabaja. Por ello, es posible que los agentes convenzan al cliente para que cambie de empresa si la primera les "bloquea". Por el contrario, cuando las inversiones son específicas, de modo que su valor se limita a la relación original, el canal tradicional queda en una posición muy débil para negociar. Los agentes de seguros que han invertido en la marca Allstate tienen pocas opciones de conservar los frutos de este esfuerzo si deciden representar a otra compañía de seguros. La pérdida de ingresos para el canal tradicional no es la única consecuencia. Quizá tan importante como ésta sea la reticencia de los demás integrantes del mismo a realizar nuevas inversiones en el futuro.

El problema del bloqueo que se plantea para inversiones a largo plazo se distingue de los que surgen a propósito de inversiones destinadas a producir efectos inmediatos, tales como el servicio previo a la venta. Se trata aquí de inversiones a corto plazo menos susceptibles a amenazas de bloqueo, puesto que, aunque su frecuencia sea alta, el riesgo que entrañan es pequeño. Si la acción de un fabricante va en detrimento de los ingresos que producen las transacciones en algún momento, el canal puede simplemente reducir la inversión en transacciones futuras. Las inversiones a corto plazo, en lugar de a problemas de bloqueo, producen problemas de abuso. Cuando los clientes reciben de un comerciante tradicional un servicio previo a la venta y luego se marchan de la tienda para comprar por Internet a un precio más bajo, el canal de Internet está abusando del trabajo del tradicional. Este problema, en una versión distinta, ya se ha producido anteriormente entre los propios minoristas. La competencia entre ellos puede llevar a que un cliente reciba servicios previos a la venta en una tienda para acabar comprando en otra; en este caso es la segunda tienda la que se aprovecha del esfuerzo de la primera. Internet ha introducido un problema entre el comerciante y el propio fabricante. A consecuencia de ello el canal tradicional no sólo pierde ingresos, sino que además su inversión en servicios previos a la venta se vuelve insuficiente.

2.5 Soluciones

Los fabricantes se han servido de una serie de estrategias para enfrentarse a estos problemas de bloqueo y abuso. Esquemáticamente, éstas se dividen en tres categorías:

  1. Dejar de contar con las inversiones del canal tradicional.
  2. Proporcionar oportunidades para que éste obtenga ventajas del uso de Internet.
  3. Mitigar los factores que representan una amenaza para él.

La elección de la estrategia adecuada depende de la respuesta a las preguntas siguientes:

¿La amenaza es real?

Aunque se han dado muchos ejemplos de reacciones fuertes por parte de los miembros del canal tradicional, no era muy frecuente encontrar pruebas sistemáticas de que Internet les estaba suponiendo un perjuicio. En muchos casos, el detonante del conflicto lo constituían uno o varios ejemplos concretos de clientes tradicionales que habían comprado por Internet. Algunos fabricantes han podido calmar las preocupaciones del canal tradicional explicando que se trata de ejemplos aislados. Como prueba de esto, afirman que Internet da acceso a nuevos segmentos de la clientela, así que no se nutre de la ya existente. Por ejemplo, el Boston Globe afirma que la disponibilidad de una versión en línea permite al periódico llegar a lectores que normalmente no leían la versión impresa.

Incluso en los casos en que existen pruebas de una amenaza creíble para el canal tradicional, otras empresas han hecho notar la entrada de competidores y han defendido que soslayar a Internet no protegerá al canal tradicional. Sería muy difícil para los fabricantes de automóviles evitar que la información acerca de sus productos se pusiera a disposición de los clientes a través de la red, aunque ellos la eliminaran de sus páginas web. Del mismo modo, si la industria discográfica decidiera abandonar la distribución a través de sus propios sitios web autorizados, es probable que esta actividad continuara desarrollándose en una serie de sitios sin licencia.

¿Cuál será la importancia del canal tradicional a largo plazo?

En algunas industrias el segmento de clientes que compran en la red es relativamente pequeño y es previsible que continúe siéndolo en un futuro próximo. En los mercados donde un segmento importante de consumidores seguirá optando por el canal tradicional, es posible que las empresas prefieran limitar el crecimiento del canal electrónico, aplicando restricciones a la gama de precios y productos disponibles a través de él, por ejemplo.

Se observaron muchos ejemplos de empresas que respondieron a los primeros signos del conflicto simplemente retirándose del canal de Internet. En lugar de cerrar sus sitios web, las empresas suelen mantener su presencia en la red, pero exigen que los compradores cierren sus transacciones o bien en los sitios web de sus distribuidores tradicionales (Levis), o bien a través del canal tradicional. Por ejemplo, a los concesionarios les resulta extremadamente caro mantener un inventario de piezas Kawasaki. Internet parece ser un canal de distribución más eficiente. No obstante, los concesionarios estaban en contra de Internet porque temían que dañara su relación con los clientes. Kawasaki respondió poniendo un catálogo completo de piezas en la red, pero sin permitir que se realizaran pedidos por este medio. Los clientes pueden introducir el modelo y el número de identificación de su vehículo y consultar las piezas que necesitan para su motocicleta o su moto acuática. Pueden ver dibujos y números de piezas, pero para comprarlas tienen que dirigirse a un concesionario.

En los casos en que se espera que Internet se convierta en el medio de distribución dominante, las empresas tienden a adoptar una política de desarrollo de este canal mucho más agresiva, a pesar del riesgo que esto supone para la relación con los integrantes del canal tradicional. En consonancia con esta regla, los principales sellos discográficos han continuado con sus planes de distribución directa de sus canciones, a pesar de las protestas de los grandes distribuidores como Tower Records. Las compañías aéreas han adoptado la misma actitud.

Para evaluar la importancia a largo plazo del canal tradicional, los fabricantes tendrán que considerar si Internet ofrece ventajas inherentes a la hora de satisfacer las necesidades de los clientes. Algunas de ellas pueden ser: (a) que la compra no tiene por qué coincidir con las horas normales de apertura de los comercios o con los horarios de los vendedores, (b) que los clientes pueden obtener información sobre productos y servicios por sí mismos y (c) que Internet puede resultar ser un vehículo de entrega eficaz para los productos que no consisten en un objeto o servicio material. No obstante, incluso ante dichas ventajas, muchos consumidores siguen prefiriendo los canales tradicionales, aunque tengan a su disposición el de Internet. Por ejemplo, en los sectores de seguros y finanzas, los clientes son reacios a suministrar información confidencial a través de la red. También aparecen problemas cuando los clientes tienen que escoger entre un abanico de productos o servicios. Aquellos que carecen de conocimientos especializados valoran el asesoramiento que les proporcionan los representantes de ventas. Muchas empresas han descubierto que a menudo es difícil llevar a cabo por Internet esta tarea de forma exhaustiva y a la vez suficientemente adaptada a las necesidades de cada cliente.

¿Cuál será la importancia del canal tradicional a corto plazo?

Incluso en los mercados donde Internet acabará por ser el canal de distribución dominante, los fabricantes deben pensar en la forma de conservar la cooperación del canal tradicional a corto plazo. Éste continuará atendiendo a un importante número de consumidores mientras se esté produciendo la transición de éstos hacia Internet. Para evaluar la importancia a corto plazo del canal tradicional, los fabricantes deberán preguntarse si los compradores les son más leales a ellos o al minorista. ¿Cuántos clientes acudirán a otro comercio si no encuentran su marca favorita en las estanterías? Si son más leales a la tienda que a la marca, el fabricante no podrá permitirse perder la colaboración del minorista. El ejemplo de Home Depot ilustra el problema. Si bien los fabricantes pueden esperar acabar por transferir a todos sus compradores al canal de Internet, desaparecer de las tiendas de Home Depot les traería consecuencias devastadoras a corto plazo.

¿Puede hacer algo el fabricante para proteger el canal tradicional?

Las empresas disponen de un abanico de opciones para proteger el canal tradicional. Por ejemplo Hallmark, que quería desarrollar una importante presencia en Internet, conservando a la vez el apoyo continuo de su red de comercios privados, desarrolló una estrategia en la red para aumentar la demanda de productos de la marca Hallmark en las tiendas tradicionales. Para incrementar la demanda en sus tiendas Gold Crown, la empresa suministra datos sobre artistas, fechas de lanzamiento y disponibilidad, por ejemplo. Además, Hallmark.com promociona la tarjeta Gold Crown (programa de bonificaciones para clientes habituales), que sólo se puede utilizar en este tipo de comercios. Según un minorista, que posee tres tiendas en Colorado, dos en Nuevo Méjico y dos en Arizona, las ventas a través de esta tarjeta suponen una importante fuente de ingresos para este tipo de comercios.

La revisión de los sistemas de compensación del canal tradicional puede proporcionarle a éste nuevos incentivos para que apoye la venta por Internet. Por ejemplo, actualmente hay varias empresas que compensan al canal tradicional por todas las ventas, aunque algunas de ellas se realicen a través de la red. No obstante, los incentivos que surten mejor efecto suelen ser aquellos que dependen del cálculo exacto del esfuerzo del canal tradicional, que a menudo es difícil de realizar por diversas razones. En primer lugar, se pueden producir inexactitudes en el cálculo si las actividades de un canal afectan al rendimiento del otro. Las cifras de ventas, rentabilidad del producto, demandas por garantía y servicios prestados se distorsionan cuando existe un flujo de clientes entre ambos canales. En segundo lugar, realizar una evaluación exacta posiblemente requiera una inversión importante en tecnología de la información. Por último, los planes de incentivos que compensan al canal tradicional por las ventas de Internet pueden llevar a compensar al primero por un trabajo que no ha realizado. Por ejemplo, Staples decidió permitir que los vendedores de los comercios al por menor hicieran pedidos de productos y mobiliario de gran tamaño a través de la sección de Internet. De esta manera, Staples pudo prescindir de grandes superficies dedicadas a almacén en cada comercio sin crear conflictos de canal. Cada una de las tiendas recibía beneficios por las ventas sin haber soportado ninguno de los costes de inventario, de manipulación o de distribución.

En otros casos, las empresas han conseguido proteger a su canal tradicional cobrando a los consumidores los servicios y el producto por separado. Por ejemplo, en el sector de los servicios financieros, el asesoramiento en materia de inversiones se incluía tradicionalmente en el precio de gestión de los valores. El desarrollo de agentes libres en Internet hizo posible que los clientes evitaran pagar los gastos de asesoramiento, consultando primero a las empresas que ofrecen un servicio completo y cerrando las transacciones a través de las sociedades de valores más baratas. Las empresas de servicio completo como Merrill Lynch han respondido cambiando sus políticas de precios, de modo que ahora los clientes pagan por el asesoramiento una tarifa que se basa en el porcentaje de activos gestionado, en lugar de en el número de operaciones realizadas.

3 Internet produce problemas de coordinación

Muchas de las actividades y decisiones que implica gestionar un canal de distribución requieren coordinación. Por ejemplo, la publicidad es más eficaz si los vendedores están entrenados y el inventario disponible para responder a las preguntas de los consumidores. Del mismo modo, las decisiones respecto al inventario y los calendarios de fabricación dependen a menudo de las ventas de cada uno de los canales. Se observaron muchos ejemplos en los que Internet dificultaba la coordinación, lo cual provocaba roces y conflictos entre empresas y en el seno de las mismas. Dichos obstáculos de coordinación tuvieron diversas consecuencias negativas.

3.1 Consecuencias negativas

Las empresas afirman que les resulta más difícil organizar los calendarios, llevar a cabo la fabricación y planificar el inventario. Por ejemplo, la existencia de librerías tanto en línea como físicas ha dificultado la gestión de inventarios a editoriales y minoristas. WordsWorth es una librería general de descuento con sede en Cambridge, Massachusetts. Fue fundada en 1976 y ha utilizado Internet y a sus predecesores desde principios de los años 80, cuando instaló un escaparate en el centro comercial electrónico de CompuServe, desde el que vendía libros al público en línea, que entonces era muy reducido. En 1993, WordsWorth instaló un canal de Internet. No obstante, según el director general y administrador de web de WordsWorth.com, esto generó nuevos problemas: "Nuestro mayor desafío es la gestión de inventarios. Como las tiendas físicas y la de Internet los comparten y tenemos bases de datos distintas para ellas por razones de seguridad y del sistema legado, tenemos que asegurarnos de que nuestro sitio web tiene en cuenta este hecho". Otro ejemplo es el de Best Buy. La empresa ofrece a los compradores la posibilidad de recoger en su tienda BestBuy de la zona los artículos que han encargado a través de la red. Como estas tiendas gestionaban el inventario de forma local y la comunicación entre ellas y el sitio web era mala, al principio la empresa sufrió rupturas de stocks en los comercios minoristas.

Las empresas tienen también problemas para coordinar los flujos de información que pueden generar ventas. Los canales no informan a los clientes acerca de los otros, ya sea porque compiten o porque carecen de incentivos para ayudarse mutuamente. Incluso cuando estos incentivos existen, las dificultades de comunicación llevaron a que algunos clientes fueran contactados por varios canales diferentes, mientras otros no recibían atención. IBM y Bose informaron de que a menudo los clientes sienten confusión a la hora de decidir si compran a través del canal directo o del indirecto. En la industria automovilística, las dificultades de coordinación han causado plazos de respuesta lentos cuando un canal remitía a un cliente a otro. Los sitios de los fabricantes remiten a los clientes a sus concesionarios para obtener presupuestos en las ventas subsiguientes. No obstante, según Consumer Reports (informes para los consumidores), en 1999 el 65% de los compradores no había recibido ninguna respuesta del concesionario a los dos días de haber realizado su petición.

También surgen problemas cuando los pedidos se reciben por un canal y se entregan a través de otro. Un ejemplo de esto es el de April Cornell. Esta empresa lleva una línea de productos textiles estampados por serigrafía y opera en más de 70 comercios físicos en distritos comerciales de alto nivel de las principales áreas metropolitanas de Norteamérica. Para cumplir los pedidos realizados a través de su sitio Internet, Aprilcornell.com, la empresa recurre a sus comercios al por menor. La oficina central transmite el pedido realizado en línea a la tienda más cercana (al cliente) que tenga el artículo en stock. Ésta entonces lo envía y lo carga a la tarjeta de crédito del cliente. No obstante, una vez ha transmitido el pedido al comercio, la central no dispone de ninguna información respecto al progreso del mismo, lo cual pone en peligro los esfuerzos de la empresa por mantener la calidad del servicio.

Otro ejemplo de este tipo es el de Amtrak, que empezó a vender billetes de tren en su sitio web en febrero de 1997. En un esfuerzo por hacer confluir las ventas de todos los canales en una misma vía, el sitio web de Amtrak para los consumidores se conecta a Arrow, el mismo sistema de reservas que utilizan los restantes canales de distribución. Sin embargo, como este sistema gestiona todo el billetaje de la empresa, no puede proponer ofertas exclusivas de fechas o rutas concretas para los usuarios de Internet. Por consiguiente, el sistema no puede verificar automáticamente si el precio de venta que aparece en la página web es el correcto, por lo que un agente de reservas de Amtrak tiene que confirmarlo manualmente antes de que Arrow permita cerrar la transacción. Esta falta de automatización limita gravemente las opciones de marketing específicas de Internet de la empresa.

En Bose Corporation la introducción de un canal de Internet produjo incoherencias en los mensajes de marketing. El departamento de Internet se constituyó como una unidad de negocio independiente, responsable del sitio web en todos su aspectos, incluidos diseño, contenidos y comunicación través de la red. El departamento de comunicación de la empresa y el de Internet no disponían de procedimientos establecidos para intercambiar ideas o debatir estrategias, lo cual dio lugar a que los distintos canales transmitieran mensajes diferentes.

3.2 Cuestiones de fondo

Las entrevistas identificaron tres cuestiones de fondo que entorpecen la coordinación al introducir un canal de Internet. En primer lugar, es necesario que aumenten las comunicaciones. Por lo general, las empresas adoptan enfoques combinados para coordinar sus actividades. Algunas decisiones se toman de forma centralizada, mientras otras se descentralizan, delegando la autoridad en los distintos canales. En el primer caso, se requiere una comunicación vertical desde el responsable de la decisión central hasta los canales en ambos sentidos de la escala jerárquica, mientras que en el segundo es necesaria la comunicación entre los propios canales. La introducción de Internet supone un mayor número de personas encargadas de tomar decisiones y aumenta la dispersión de la información. A consecuencia de ello, para coordinar actividades se necesita más comunicación, tanto entre los canales como entre éstos y la autoridad decisoria central. Estas cuestiones se suelen agravar aún más cuando las empresas subcontratan las operaciones de Internet, lo cual obliga a que la comunicación cruce fronteras entre empresas.

En segundo lugar, los desafíos técnicos y operativos asociados a Internet a menudo son distintos de los que se plantean en otros canales. Por consiguiente, se han desarrollado sistemas, lenguajes y culturas de TI especializados para cada canal. Esto introduce la clásica cuestión del equilibrio entre especialización y coordinación. Mientras que el desarrollo de tecnologías y lenguajes especializados facilita la resolución de los problemas específicos de cada canal, la falta de uniformidad dificulta la coordinación entre los canales. Un buen ejemplo de las diferencias de TI es el afán de Citibank por coordinar su banca por ordenador con su banca telefónica. Al principio, los programas informáticos de banca a domicilio eran independientes del sistema de tecnología de la información (TI) que usaban las sucursales: cualquier transacción realizada a través de un canal producía un número de confirmación interno en el mismo. Cuando los consumidores llamaban al servicio de atención al cliente, daban el número de transacción que había generado el software. No obstante, ese número carecía de significado para los restantes sistemas de Citibank. Del mismo modo, los agentes por Internet de Nomura Securities no podían proporcionar a los clientes la misma información que los demás, debido a diferencias en sus sistemas de información.

Los ejemplos de diferencias de lenguaje entre canales a menudo están relacionados con temas técnicos de producción. Promotions Unlimited Corporation (PUC) es el mayor proveedor de artículos promocionales y para fiestas (productos para Halloween, la "vuelta al cole" o adornos) para minoristas independientes de EEUU. En noviembre de 1999, PUC lanzó una sección de Internet, Goliath Falls (GFI), para aumentar su alcance dentro del mercado y atender a las necesidades subyacentes de los comerciantes después de la compra. Algunos directivos de PUC y GFI informaron de que la coordinación se ve entorpecida por las diferencias de lenguaje entre los canales: si bien el personal de ambos utiliza la misma terminología para referirse a la cadena de suministro y a los productos (código SKU [Unidad de mantenimiento de existencias], ciclo de inversión), utilizan lenguajes muy distintos a la hora de referirse a los procedimientos de operación internos. Por ejemplo, GFI se centraba en los colapsos en el servidor, la manejabilidad del sitio web, la ingeniería cognoscitiva y las tasas de pulsación pasante, términos que los ejecutivos de PUC no entendían.

Un problema similar era en del Boston Globe, donde el personal de ventas para la versión impresa trabaja con líneas y milímetros, mientras que el de la sección de Internet trabaja con vistas de página. Estas diferencias de lenguaje eran una de las explicaciones que ofrecía el periódico para la mala coordinación de los esfuerzos de ventas de ambos canales. Las diferencias de lenguaje y de cultura se extienden también a la comunicación con los consumidores. Bose y Gillette informaron de que la disponibilidad de sus sitios web en todo el mundo les creó problemas, porque no habían traducido los contenidos a los idiomas de sus clientes internacionales. Esto contrasta con los canales tradicionales de ambas empresas, donde los compradores y los miembros de canal interactúan mediante la lengua y costumbres locales.

En tercer lugar, el conflicto con el canal tradicional puede conllevar otros problemas de canal. Conviene recordar que una de las reacciones usuales del canal tradicional es retener información acerca de las preferencias e identidades de los consumidores y de los niveles de inventario. Esto supone un obstáculo para los fabricantes a la hora de desarrollar productos y optimizar los precios, la producción y otras decisiones de marketing. Desde 1995, Allaire Corporation, uno de los principales proveedores de software de desarrollo de aplicaciones web, ha utilizado su producto insignia, el servidor de aplicaciones web ColdFusion, para construir, desplegar y gestionar rápidamente este tipo de aplicaciones. Además de contar con su canal de venta directa, Allaire ha entablado asociaciones de venta indirecta con revendedores, fabricantes originales de equipo (Original Equipment Manufacturer, OEM), integradores de sistemas y otros revendedores de valor añadido. Actualmente, cerca del 60% de las ventas de Allaire proceden de canales indirectos. Como los socios indirectos no reciben incentivos por transmitir a Allaire la información sobre los clientes, la empresa carece de datos suficientes sobre sus perfiles, sus opiniones y sus costumbres y no puede ponerse en contacto con sus usuarios para proporcionarles información sobre actualizaciones, parches y alertas de seguridad. Esto entorpece las actividades de desarrollo de producto y predicción de la demanda de Allaire.

Bath Store International (BSI, nombre supuesto por razones de confidencialidad), un minorista internacional de productos de cuidado personal de alta calidad, constituye un ejemplo similar. BSI depende enormemente de las franquicias, que representan en torno al 40% de sus comercios al por menor en EEUU. Recientemente, la empresa ha fundado Bath Store Digital (BSD) para posibilitar la compra de los productos de BSI a través de la red. Dado que BSD funciona como tienda en línea tanto para la empresa como para sus concesionarios, está tratando de recopilar una base de datos sobre los clientes de éstos. No obstante, las tiendas están poco motivadas para trabajar con BSD, ya que temen que absorba parte de su negocio, al acceder directamente a los consumidores. Esto genera ineficiencias porque cada canal posee información incompleta acerca de los clientes y su demanda de productos de BSI. En Nomura Securities y BBO Brokerage encontramos ejemplos similares, en los que agentes y vendedores dejaron de proporcionar información sobre las preferencias de los consumidores a raíz de la introducción de las operaciones en línea.

3.3 Soluciones

Las soluciones a los problemas de coordinación descritos en esta sección se dividen en dos categorías:

  1. Implantación de mecanismos para salvar las barreras de comunicación.
  2. Reestructuración para reducir el número de personas encargadas de la toma de decisiones o la dispersión de la información.

La elección de la estrategia adecuada depende de la respuesta a las preguntas siguientes:

¿Qué información adicional se requiere para mejorar la toma de decisiones?

Una solución a la mayoría de los problemas de coordinación puede consistir en informar mejor a los responsables de las decisiones. No obstante, los cambios necesarios para lograrlo dependen de la organización. En algunas empresas, se puede mejorar la coordinación centralizando un mayor número de decisiones, mientras que en otras es necesario descentralizar este proceso. Una mayor centralización puede mejorar la coordinación reduciendo el número de encargados de tomar las decisiones. El director de medios de comunicación electrónicos de Bose Corporation conjeturaba que reintegrar al departamento de Internet en el grupo de comunicaciones de la empresa resolvería las incoherencias de los mensajes de marketing existentes entre el canal tradicional y el de Internet. Allaire constituye otro ejemplo de una empresa que se beneficiaría de una estructura más centralizada. Ha creado un cargo de gestión contable con la responsabilidad de supervisar las operaciones de venta tanto directa como indirecta en una región concreta. Esto mejora la coordinación de las actividades de venta entre los diversos canales porque las ventas potenciales y la asignación de las tareas dependen de una sola autoridad.

Por el contrario, la descentralización garantiza que las autoridades decisorias estén más cerca de la información sobre consumidores, inventario, productos o fabricación que necesitan para adoptar las iniciativas adecuadas. Las decisiones de J. Crew y Nordstrom ilustran bien las ventajas de una estructura más descentralizada. Éstas consistían en permitir que sus canales tradicionales y de Internet mantuvieran inventarios separados y gestionaran sus propios resultados. Si bien esta solución sacrifica las sinergias en el ámbito de la empresa en general, evita la necesidad de coordinación entre canales.

Para alcanzar el equilibrio entre centralización y descentralización hay que tener en cuenta el tipo de información necesario para mejorar la toma de decisiones. Si los problemas de coordinación existentes se deben a que las autoridades decisorias no están seguras unas de las acciones de las otras, se requerirá una estructura más centralizada. Por el contrario, una estructura menos centralizada ayudará en caso de que a los encargados de tomar decisiones les falte información más funcional, como pueden ser detalles acerca de clientes, inventarios, productos y fabricación.

¿Los incentivos de rendimiento general llevarán a abusos?

Los conflictos de incentivos solían ser fuente de fallos de coordinación. Varias empresas han sido capaces de superar estos problemas volviendo a elaborar sus sistemas de incentivos. Merril Lynch paga ahora a sus agentes de acuerdo con los activos totales que gestionan y no con el número de transacciones en las que median. Por consiguiente, éstos tienen menos motivos para disuadir a los clientes del uso del servicio de operaciones por Internet de Merril, puesto que dichas operaciones ya no reducen sus comisiones. En otros casos, las empresas han premiado a los integrantes de ambos canales por todas las ventas, independientemente de a través de cuál se hayan producido. Esto les motiva a incrementar el rendimiento general intercambiando la información pertinente con exactitud.

Desgraciadamente, los incentivos basados en el rendimiento global a menudo dan lugar a que se compense a todos los canales por transacciones a las que ha contribuido uno solo. También pueden dar lugar a abusos, en los que los empleados de un canal se aprovechan del trabajo de los de otro. El problema del abuso aparece sobre todo en los casos en que las actividades de los distintos canales son substitutivas y no complementarias. También existen pruebas de que es más probable que se dé esta situación si los empleados de los distintos canales llevan a cabo pocas interacciones periódicas. Interactuar periódicamente les permite realizar un seguimiento mutuo e imponerse sanciones.

¿Qué valor tiene la especialización?

En lugar de desarrollar lenguajes y tecnologías especializados para resolver los problemas específicos de cada canal, algunas empresas han optado por incrementar la estandarización para simplificar la comunicación entre el canal tradicional y el de Internet. Por ejemplo, Amtrak explicó que planeaba reconfigurar el sistema Arrow para que pudiera confirmar el precio final adecuado para cada tarifa, independientemente del canal a través del cual se realizara la venta. Una vez que este sistema esté activo, Amtrak podrá lanzar promociones exclusivas de Internet y así aumentar su atractivo para los consumidores potenciales. De forma similar actuó Citibank, que, para resolver el problema de las confusiones creadas por las llamadas de consumidores en relación con los números de transacción de la banca a domicilio, eliminó el número de confirmación y dio a los consumidores la opción de recibir un justificante impreso similar al de los cajeros automáticos. En ambos ejemplos, las ventajas de la estandarización no exigían a ninguna de las dos empresas renunciar a los beneficios de la especialización. Por el contrario, ambas localizaron ejemplos de especialización que obstaculizaban la coordinación y ofrecían pocas ventajas inherentes.

¿Los cambios en el procedimiento pueden reducir la necesidad de comunicación?

Las entrevistas revelaron varias oportunidades de mejorar la coordinación disminuyendo la necesidad de comunicación. Varias empresas lograron superar estas las dificultades haciendo rotar a los empleados de un canal a otro. Esto supone tres ventajas. En primer lugar, la comunicación es a menudo más fácil, ya que los empleados comparten un lenguaje común. En segundo lugar, se necesita menos comunicación porque los empleados comparten expectativas comunes acerca de la naturaleza y plazos de las tareas. Y en tercer lugar, es menos probable que los empleados tomen decisiones que benefician a su canal a expensas del otro si pueden ser transferidos a este último poco después. Entre los ejemplos se encuentra Staples, que ahora fomenta la movilidad interna de sus trabajadores entre el canal de Internet y el tradicional. Por supuesto, dicha rotación en el puesto de trabajo generalmente sólo representa una solución posible cuando ambos canales son propiedad de la misma empresa.

Otros ejemplos son los de empresas que han desarrollado fuentes de información alternativas para superar los conflictos de incentivos y otras barreras de comunicación. Allaire, la empresa de software de servidores web, utiliza Internet para ponerse en contacto con otros clientes que compran a través de los canales tradicionales. Se invita a los consumidores a registrar sus productos en la red y a participar en comunidades de desarrollo especiales a través del sitio web de la empresa, que está restringido mediante claves de acceso. El proceso de registro permite a la compañía elaborar una lista de clientes actuales, aunque los revendedores se nieguen a compartir la información acerca de los consumidores.

4 Internet destruye los criterios de segmentación tradicionales

El uso de múltiples canales de distribución es un importante mecanismo para dirigirse a distintos segmentos con ofertas de marketing diferentes. Un minorista del sector textil como Banana Republic accede a muchos de sus clientes a través de su red de tiendas, mientras que llega a otros mediante su catálogo en línea. El uso de estos dos canales permite a Banana Republic satisfacer tanto a quienes prefieren probarse la ropa antes de comprarla, como a quienes carecen de tiempo para acercarse a un comercio minorista. La oferta de precios y productos varía dependiendo del canal para adecuarse a las distintas preferencias de ambos segmentos.

Las ventajas de usar Internet como mecanismo de segmentación se ven minadas si los clientes usan más de un canal. En los casos en que reciben influencias de múltiples canales, los intentos de diferenciación fracasan. Éste no es el único coste de disponer de más de un canal. La falta de uniformidad en las ofertas de precios y productos suele dar lugar a confusión y descontento. La facilidad con que los consumidores pueden acceder a esta información en Internet da especial relevancia a estos asuntos. La información a menudo está a disposición del público y los clientes que acceden a los sitios web suelen ser anónimos.

4.1 Consecuencias negativas

Es útil distinguir dos escenarios en que pueden surgir problemas. Para ilustrar el primero, piensen en una empresa que posee un comercio minorista tradicional y acaba de introducir también un canal de Internet. La necesidad de mantener la coherencia entre ambos puede impedirle diseñar un conjunto de ofertas de productos y precios para los segmentos de consumidores que compran por Internet y otro diferente para los que lo hacen en las tiendas tradicionales. J. Crew, que nació en 1983 como minorista de moda por catálogo y abrió su primera tienda en 1989, ejemplifica este problema. Cuando empezó a vender en la red en 1996, ofrecía promociones y descuentos en su sitio web antes de hacerlo en los catálogos y en los comercios, lo cual provocaba confusión entre los compradores que utilizaban más de un canal. Los clientes que habían comprado en una tienda y más adelante se daban cuenta de que podrían haber comprado el mismo artículo en Internet a un precio más bajo se sentían "estafados".

Los ejemplos no se limitan al mercado de consumo. Muchas empresas dedicadas al mercado industrial han experimentado los mismos problemas. Por ejemplo, Office Depot, el mayor proveedor de productos y servicios para oficinas de Norteamérica, informó de que muchos de sus clientes se quejaban cuando cobraba en Internet precios diferentes a los de las tiendas. Pero los problemas tampoco se limitan a la falta de unidad en las estrategias de precios. Entre las causas de insatisfacción y confusión entre los consumidores se encuentran las discrepancias en la política de devoluciones (Barnes and Noble y Staples), en la selección de productos (CTV y Toys R Us), en los plazos de comercialización (Standard and Poor's) y el embalaje (Toys R Us). La sección en línea de Barnes and Noble, bn.com, al principio no permitía a los compradores devolver los libros en sus puntos de venta al por menor. Los clientes asumían de forma natural que las dos firmas eran una sola empresa y la falta de uniformidad en sus políticas de devoluciones generaba confusión en ellos. Con el sitio web de Toys R Us (Toys.com) se daba un problema similar. Como Toys.com dependía de Amazon.com para las operaciones de entrega, los consumidores recibían los productos con el embalaje de Amazon, lo cual provocaba confusiones sobre el origen de la mercancía. En Standard and Poor's, una compañía de investigación económica con sede en Lexington, Massachusetts, las diferencias en los plazos de comercialización del CD-ROM y el canal de Internet desorientaban a los clientes, que percibían incoherencias entre los informes. En palabras de uno de ellos: "en octubre de 1998, tomé un CD-ROM e imprimí informes a partir de él. El texto sobre Rusia se había escrito en abril. En ningún lugar se mencionaba la devaluación del rublo. Es completamente absurdo."

El segundo escenario concierne a las empresas que se dirigían a distintos segmentos de consumidores en sus canales tradicionales. Piensen en una empresa que mantiene dos tiendas de venta al por menor, una en la región A y otra en la región B. Antes de la introducción de Internet, podía establecer precios diferentes y ofrecer productos distintos en las dos tiendas, siempre y cuando la clientela de una y otra no se solapara. A través de la red, el anonimato de los clientes a menudo dificulta la variación de los precios y productos ofertados en distintas regiones. En este caso, para mantener la coherencia entre el canal de Internet y el tradicional es necesario que la empresa abandone su antigua estrategia y ofrezca los mismos precios y las mismas gamas de productos en sus dos tiendas minoristas. Por esta razón, la introducción de Internet puede dificultar la diferenciación en los canales tradicionales.

Xerox constituye un buen ejemplo. El equipo de venta directa, gestionado internamente por la empresa, organiza cuentas por territorio geográfico y es el responsable del 80% de los ingresos de Xerox. El sitio web proporcionaba una información completa acerca de los precios. No obstante, esto obstaculizaba la capacidad del equipo de venta directa para variar los precios según el cliente y reducía así los márgenes de beneficios globales. Otras empresas que han tenido problemas para mantener la diferenciación de precios por regiones en el ámbito nacional son Staples, Verizon y CVS, entre otras.

El alcance mundial de Internet ha causado problemas de este mismo orden a empresas que venden sus productos internacionalmente. Intellution Inc. produce programas informáticos diseñados para integrar las operaciones automáticas de los procesos industriales y la maquinaria. Antes de abrir su sitio web, los clientes de otros lugares del mundo no sabían que los estadounidenses pagaban menos. Tras inaugurar el sitio, estos clientes pudieron ver los precios que se les ofrecían a los estadounidenses. Bose se enfrentó a un problema similar.

4.2 Cuestiones de fondo

La clave de estos problemas reside en dos cuestiones. Primero, los consumidores no siempre consideran la discriminación de precios de tercer grado como una práctica empresarial legítima. Aunque están acostumbrados a pagar distintos precios por productos idénticos en algunas industrias (como las líneas aéreas, por ejemplo), les parece "injusto" en muchas otras. Las firmas que intenten establecer múltiples precios pueden provocar reacciones negativas considerables. Recientemente, Amazon.com recibió críticas generalizadas por cobrar a distintos clientes precios distintos por el mismo artículo. Lógicamente, este problema es más común entre las empresas que identifican la asociación de sus canales tradicional y de Internet mediante una única marca. Es más probable que los consumidores esperen coherencia entre los canales si éstos son propiedad de la misma empresa.

El segundo problema es que la discriminación de precios de tercer grado sólo resulta efectiva si las empresas pueden asociar a cada cliente con un segmento concreto. Cuando se aplican políticas de precios regionales, se segmenta a los clientes basándose en la tienda a la que acuden. Internet prácticamente imposibilita tomar en cuenta el factor geográfico, de modo que ya no se puede asociar al cliente con un lugar en concreto.

4.3 Soluciones

Las empresas aplicaron combinaciones de las soluciones siguientes:

  1. Abandonar los intentos de discriminar.
  2. Limitar el acceso de los consumidores a la información sobre precios y productos.
  3. Aumentar la diferenciación de los productos para dificultar la comparación de precios.
  4. Utilizar mecanismos de discriminación alternativos.

La elección de una solución depende de la respuesta a las preguntas siguientes:

¿Es necesaria una respuesta?

Aunque muchas empresas mostraban preocupación por las reacciones de sus clientes, ninguna informó de que hubiera investigado de forma sistemática la forma en la que reaccionan cuando observan una falta de coincidencia en los productos o los precios. Ninguna de ellas planeaba tampoco realizar este tipo de investigación. Esto resulta sorprendente en vista de las acciones emprendidas por varias de ellas para anticiparse a las reacciones adversas de los consumidores.

¿Cuánto se gana dirigiéndose a cada segmento con ofertas diferentes?

Varias empresas han abandonado sus intentos de discriminación de precios y ahora los mantienen iguales en sus comercios al por menor, en sus catálogos y a través de Internet. Entre ellas se encuentran IBM, que anunció sus planes de aplicar una política de precios uniforme en todos los canales, y Siemens, que estableció una política homogénea para sus grandes clientes corporativos. Office Depot reaccionó también a las quejas de sus clientes creando una estructura estándar de fijación de precios en todos sus canales. En concreto, sus clientes corporativos recibían una tarjeta especial de aprovisionamiento Pro-Card, que les permitía comprar en una tienda al por menor a un precio contratado por Internet. Algunos otros ejemplos son el de Toys R Us, que ahora establece precios iguales en la red y en las tiendas, y el de Verizon, que ha adoptado una estrategia nacional de precios uniforme.

Para confirmar que mantienen la coherencia de precios en todos los canales, varias empresas promueven una política de igualación de los mismos. J. Crew aplica el precio de cualquier promoción de su catálogo o de su sitio web si el cliente puede aportar pruebas de que ésta existe. Del mismo modo, Nordstrom se ofrece a aplicar el precio inferior si el cliente advierte una discrepancia de precios entre los canales. Algunas empresas también han dejado de ofrecer productos diferentes y de emplear políticas distintas según el canal. Siemens ha estandarizado sus garantías de calidad para todos los canales y Staples ha cambiado de política y ahora garantiza que los productos y las políticas de devoluciones son coherentes.

Aunque abandonar la práctica de diferenciación de productos y precios según el segmento de consumo puede resolver la cuestión de la confusión o la insatisfacción de los clientes, dicha respuesta tiene un coste. Las empresas hubieran preferido dirigirse a cada segmento con una oferta diferente. Mantener la misma es menos rentable porque impide ajustar la oferta a las preferencias de cada uno de los segmentos. La magnitud de este coste de oportunidad depende del grado en que varíen las preferencias de los distintos segmentos. Cuanto mayores sean las variaciones, mayor será el coste de abandonar un marketing mix diferenciado.

¿Pueden los consumidores obtener información de precios y productos a través de terceros?

Algunas empresas se han limitado a retirar la información sobre precios y productos de la red. Por ejemplo, Xerox ha restringido las compras a través de Internet y ahora remite a los clientes a su canal tradicional. En esta misma línea, Horizon, un fabricante de persianas y contraventanas, ha tratado de mitigar el impacto de Internet en su política de precios permitiendo sólo a los minoristas en línea vender productos de tipo básico a precios reducidos. Sin embargo, esta estrategia funciona únicamente si la información sobre productos y precios no está disponible a través de terceros. Las páginas Edmunds.com y Kelley Blue Book proporcionan datos tan detallados de los precios de los automóviles, que cualquier intento por parte de los fabricantes de restringir el acceso a este tipo de información serviría de muy poco.

Una solución alternativa es cambiar las marcas, los números de modelo y las especificaciones de los productos. La pérdida de transparencia de precios y productos que se deriva de ello entorpece la capacidad de los clientes para comparar la información, incluso aunque existan fuentes independientes que la proporcionen. Un ejemplo de esto es Standard & Poor's, que prevé que el nuevo producto e-data de su sección de Internet ayudará a resolver las cuestiones de coherencia dificultando la comparación de precios entre los distintos canales. Un caso parecido es el de Ryobi, un fabricante de herramientas eléctricas, que ha multiplicado enormemente la cantidad de números de modelo para dar servicio a los diferentes segmentos de consumo.

¿Se puede pedir a los clientes que se identifiquen mediante su nombre o su zona geográfica?

Algunas empresas han intentado preservar las ventajas de la segmentación limitando el acceso a la información en sus sitios web, en un intento de evitar al máximo que los segmentos se solapen. Una técnica común en el mercado al por menor es la de exigir que los clientes introduzcan su código postal antes de recibir información de precios o inventario. En el mercado industrial, varias empresas manifestaron que habían desarrollado redes extranet corporativas que les permitían cambiar la información suministrada a las distintas cuentas. Sylvania creó MySilvania, un sitio extranet protegido con clave de acceso y exclusivo para invitados, que está adaptado para cargar la información de precios y pedidos específica de cada cliente cuando éste entra en el sistema. Existen otros ejemplos similares, entre ellos los de Dell, Xerox y el distribuidor de material informático industrial NECX.

¿Internet aporta nuevos criterios de segmentación?

Si bien Internet destruye algunos criterios de segmentación, también puede ser fuente de otros nuevos. Internet permite segmentar a los consumidores según sus antecedentes. Estas estrategias sólo son posibles si los consumidores no tienen la posibilidad de adquirir fácilmente una nueva "personalidad", como hacían los clientes de Amazon.com cuando se dieron cuenta de que se les cobraban precios más altos que a los que acababan de registrarse en Amazon.com.

5 Conclusiones

Una pregunta útil que no se ha tratado directamente en los comentarios anteriores es la de si existen empresas en las que no surja ninguno de estos problemas. Se dieron tres escenarios en los que varias firmas introdujeron canales de Internet sin sufrir ninguna de las complicaciones mencionadas. El primero es el de aquéllas que no ocupaban una posición fuerte en el canal tradicional antes de desarrollar el electrónico. Entre ellas se encuentran las empresas de nueva creación que se centran únicamente en el mercado de Internet. La ausencia de un canal tradicional evita los problemas que genera un conflicto de canal cuando éste existe. Estas empresas no necesitan mantener la uniformidad de precios, productos o servicios entre los distintos canales y se enfrentan a menos dificultades de coordinación surgidas de la dispersión de la información o de los responsables de las decisiones a través de los mismos. Medir y compensar el esfuerzo también es más fácil en este contexto, pues no hay que tener en cuenta las externalidades entre los diversos canales. Carrier Corporation constituye un ejemplo representativo de dicho escenario. Carrier fabrica equipos de aire acondicionado para viviendas y empresas. Aunque la empresa tenía una importante presencia en muchos mercados comerciales e internacionales, su cuota de mercado en el sector de las viviendas de EEUU es relativamente pequeña. La mayor parte de las grandes cadenas de distribución no vendía sus productos y la ausencia de una línea completa de productos para hogares producía una baja penetración también entre los comerciantes independientes. Sin embargo, Carrier ha tenido un éxito considerable vendiendo sus equipos de aire acondicionado para viviendas a través de Internet. Este éxito se debe en parte a la ausencia de competidores, ya que Carrier era el único fabricante que vendía de forma directa a través de la red. Los minoristas tradicionales, que tienen una relación sólida con otros fabricantes, les impedían desarrollar sus propios canales electrónicos.

El segundo escenario es el de las empresas que han desarrollado un canal de Internet únicamente para dar servicio a nichos de mercado que apenas estaban cubiertos por el tradicional. Entre los ejemplos se encuentran el fabricante de guitarras Gibson y Gap. Gibson interrumpió la venta de sus principales guitarras e instrumentos a través